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Lo que hace unos pocos años ni existía, hoy en día ocupa nuestras vidas. Absolutamente todo se encuentra en internet, información, la universidad, las bibliotecas, foros, blogs… Sería imposible concebir la vida hoy en día sin esta tecnología. La web se ha convertido en la ciudad, en lo que sería el espacio público del presente. Dónde abunda la información, donde todo es accesible, dónde hay un intercambio de datos continuo entre las personas. Y de todos estos sitios ¿cuáles son los más visitados? Sin lugar a dudas, las redes sociales. Y la idea es muy simple, tan sólo son un soporte, una plataforma y nada más. La información, los datos, en resumen el atractivo de la página lo aportan los propios usuarios, generando así un lugar de intercambio continuo entre las personas.

Pero, ¿Por qué no intentamos trasladar toda esta actividad social desde la red a las calles y plazas en las ciudades y a la vez mejorar dichos espacios y fomentar un acercamiento entre las personas?

Se me ocurre pensar en una acción que funcione como una plataforma para que la gente la pueda usar libremente y donde puedan ocurrir infinidad de cosas. Exposiciones hechas por los ciudadanos, un sitio para ver y comentar películas o leer libros, o recibir una clase de costura o intercambios de idiomas. En resumen, un lugar que sea capaz de generar una intensa actividad en una calle o plaza entre las personas.

¿Y por dónde empezar a diseñar este soporte? Sobre todo debe ser algo totalmente efímero, económico y sostenible. Crear lo máximo con los menos recursos posibles. Buscando información he encontrado cosas muy interesantes sobre arquitectura hinchable, ya que se pueden producir estructuras que emerjan cuando se necesite y desaparecer cuando no, además de tener casi total libertad a la hora de diseñar. A continuación dejo algunos ejemplos:

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http://laarquitecturaescondida.blogspot.com.es/2011/01/acciones-urbanas-arquitectura-hinchable.html

http://www.buildair.com/es/carpas-hinchables/81-pabellon-hinchable-met

http://www.lambertkamps.com/en/work/

 

Para adentrarme en el tema de acciones urbanas intento buscar una definición de este concepto. Entiendo por acción aquella manifestación humana, individual o colectiva, que en cierto modo altera la percepción de un espacio urbano, utilizándose para ello cualquier material, objeto o incluso la propia gente.  Es un concepto muy abierto, que abarca multitud de factores, que persigue distintos fines y con una gran variedad de resultados. Para profundizar más en este tema y sacar algunas conclusiones, expongo algunos ejemplos de acciones que más me han llamado la atención.

Comienzo por una campaña realizada por un artista llamado “True” que reemplazó los carteles informativos del metro de Nueva York por otros realizados por el mismo con bastante humor. El hecho es que cuando uno viaja en metro va distraído, mirando a cualquier lado y en sus asuntos y dichas señales nadie las ve. Pero cuando alguien se da cuenta de que hay algo raro en ellas, sonríe, lo saca de esa monotonía y hace su trayecto un poco más agradable.

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The Bubble Project:  Un artista neoyorquino imprimió 55000 bocadillos en blanco y los fue pegando sobre carteles, señales, dibujos, anuncios… que se encuentran en la ciudad y dónde la gente puede escribir cualquier cosa sobre ellos. El resultado fue sorprendente ya que los mensajes resultaron ser bastante buenos. La razón de que funcionara tan bien es que involucraba a la gente y además creaba un ambiente más simpático.

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Water is Leven: En Drachten, Paises Bajos, el artista Henk  Hofstra pintó el suelo de una avenida de un color azul intenso. El resultado es muy interesante ya que primero altera radicalmente la imagen del lugar generando una expectación sobre los ciudadanos, invitándolos a descubrir de nuevo este sitio y además  con connotaciones históricas ya que recuerda un antiguo canal que pasaba por dicha avenida.

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Pero ¿Qué tipo de acción me interesa más? Dentro de la gran variedad de acciones que he encontrado,  me interesan sobre todo aquellas con una componente social, aquellas que no sólo busquen llamar la atención del público sino que sean generadores de actividad urbana, que se pueda aplicar en Granada, que mejore la ciudad en qué vivimos.

¿Se puede hacer de las calles un espacio más cercano? Por lo general, en nuestras calles abundan elementos poco domésticos, como el asfalto, señales de tráfico, farolas o vehículos estacionados. Todos ellos impuestos por el automóvil, generador de todas estas infraestructuras que han hecho de la calle actual sea un espacio regulado por las normas de circulación, donde cualquier uso distinto a ese parece imposible. Es por ello, por lo que surge la idea de convertir la calle en un espacio más doméstico. Para ello, estos espacios urbanos deben ser capaces de que actividades colectivas se produzcan utilizando recursos propios del momento en que vivimos. Un ejemplo fue la transformación del bullicioso Times Square de Nueva York en una playa sobre el asfalto salpicado por multitud de hamacas. El atasco incesante ha dejado paso a un pequeño remanso de paz que invita a tomarse un respiro y de disfrutar dicho espacio como si de un parque se tratara.

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Pero, ¿por qué iniciativas así no se dan más a menudo? La razón es la especialización de la calle para regular su uso y evitar los posibles conflictos. Se establecen espacios distintos para coches, autobuses, bicicletas y el peatón, se colocan bancos para sentarse, o se acotan áreas de juego para los niños. Esto ha dado lugar a que la calle se use casi sin pensarse, de manera que no hay lugar para la iniciativa individual o colectiva.

María Gómez Quirantes

Jose Alberto Mariano Machón

Alejandro Reyes Díez

Después de varios meses de lecturas y debates, comentarios y críticas acerca del sistema y sus posibilidades e imposibilidades; de la puesta en duda de conceptos como espacio publico, calle,  apropiación, ciudadanía, sociedad… reconocemos que vivimos en un mundo donde cada trozo de tierra tiene un nombre,  un propietario o un país que rigen su devenir, al margen de la estructura social. Un mundo donde no hay espacio libre físico y consecuentemente nos hace pensar lo mismo del abstracto. La critica radical a las imposiciones verticales está más que consolidada, no queremos detenernos más tiempo en volver a definirlas, el malestar se huele en todos los espacios sociales y cada uno sabe bien de que pata cojea su mesa.

“¿Es que estamos condenados, los que vivimos el presente, a nunca experimentar la autonomía, a nunca habitar ni por un momento una tierra regulada sólo por la libertad? ¿No nos queda otra opción que la nostalgia del pasado o la nostalgia del futuro? ¿Tendremos que esperar a que la totalidad del mundo sea liberado del control político antes de que uno sólo de nosotros pueda afirmar conocer la libertad?”

La reacción es necesaria, no desde la perspectiva de rescate social, si no más bien como rescate personal, individual; reacción natural  de consecuencia; si te pica te rascas. Esta reacción, en sí misma, implica un posicionamiento ideológico pero no pretende hacer propaganda, por eso se materializa como grito y no como discurso; cansados de formalismos y oratorias abstractas, pretenden desde la misma realización, desde el evento y la acción directa posibilitar esos momentos espacio-temporales de libertad, en el más puro e individualista sentido de la palabra.

No consiste en aprender los juegos de legalidad del sistema y encontrar huecos donde desarrollarse; el dispositivo se presenta como un elemento de  discontinuidad y por lo tanto no puede ni quiere ser ejemplar, ya que no propone nuevas formas de uso, no pretendemos cambiar las mentes, pretendemos cambiar nuestro mundo, a través de la acción, acciones concretas capaces de disolverse a la velocidad con que fueron instauradas, que juegan con la inmediatez, el ahora, para su manifiesto; y que se aprovechan de la espontaneidad para desaparecer antes de que ningún sistema pueda poner su validez en tela de juicio, se desarrolla como un dispositivo invisible a los sistemas, pero este dispositivo, entendido al modo de Deleuze hace ver y hace hablar, e instaura una diferencia.

La Historia pregona que la Revolución quiere “permanencia”, o cuando menos duración, mientras que la revuelta es “temporal”. En ese sentido una revuelta es como una “experiencia límite”, lo contrario del estándar de la conciencia y experiencia “ordinaria”. Como las fiestas, las revueltas no pueden ocurrir todos los días -de otra forma no serían “extraordinariad”. Pero tales momentos de intensidad dan forma y sentido a la totalidad de una vida.

Hakim Bey, La zona temporalmente autónoma

Nos ocuparemos por lo tanto de desarrollar esos dispositivos a partir de reacciones ideológicas frente a temas que nos preocupan relativos no solo a la arquitectura del paisaje,  si no dentro de ámbitos más difusos, nuestro contexto social, nuestro posicionamiento como individuos sociales, pero no pretendemos dar ningún mensaje, ni explicita ni implícitamente; se concibe a modo de revuelta, por lo eventual; a través de lenguajes festivos, por lo extraordinario y porque es nuestro mejor modo de expresión.

“Y sin duda nuestro tiempo… prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser… lo que es ‘sagrado’ para él no es sino la ilusión, pero lo que es profano es la verdad. Mejor aún: lo sagrado aumenta a sus ojos a medida que disminuye la verdad y crece la ilusión, hasta el punto de que el colmo de la ilusión es también para él el colmo de lo sagrado.”

Feuerbach. Prefacio a la segunda edición de La esencia del Cristianismo.

Este dispositivo existe en la medida en que genera algo, por ello su planificación debe permitir amplios márgenes de movimiento; es mutable a tiempo real, permite la improvisación  y como asume su efeméride desde el principio no tiene riesgo de fracaso.

No tienen sentido, en su fase de proyecto, las representaciones figurativas abstractas a las que estamos habituados; de antemano no es, sólo es en la medida en que llega a ocurrir, es decir no es proyectable porque las materializaciones posibles son infinitas y porque su finalidad no es concreta o al menos no es directa; es planificable hasta un momento pero finalmente puede adaptar infinitas formas y por ello su única manera de ser transmitido es a través de la experiencia; es por esto por lo que el video se convierte en uno de los medios de expresión más útiles para definirlo, aunque sólo quede como manifiesto póstumo, el video será, por su objetividad, uno de los más valiosos instrumentos de la documentación.

Ya en los años 50 con las distintas corrientes de arte de acción que predominaron, hacían bastante uso de él. Como podía ser el movimiento fluxus; Utilizaban el video como método de representación de aquella acción de carácter efímero que necesitaba ser recogida para una posterior exposición. En nuestro caso se resume a una captura de imágenes de toda la atmósfera montada, su emplazamiento, y el desarrollo de la intervención en el lugar; el video montaje nos permite por otro lado expresarnos de un modo mas poético, la elección de ciertas imágenes y no otras su configuración  dentro del conjunto de imágenes seleccionadas, la relación con la música elegida son manifestaciones menos objetivas pero que dan cuenta de nuestra personal manera de entender el evento, como paso según nosotros mismos, como objeto final busca la belleza por sí mismo y transmite de nuevo otros posicionamientos de carácter estético y formal; por último es la herramienta mas fácil de divulgar, permite digitalizar esta propuesta y mostrarla a través de las distintas plataformas web.

Esculturas sonoras

Expo Baschet kit

Structures Sonores fué un grupo formado por los hermanos Baschet y los músicos Jacques e Yvonne Lasry en 1956. Desde 1952 hasta el 56 los Baschet llevaron a cabo numerosos experimentos en su taller de París, desarrollando esculturas sonoras que dotadas de sistemas modulares podían modificarse y recombinarse. Después de las primeras actuaciones musicales en galerías de arte y salas de concierto, sus piezas comenzaron a viajar por los museos al mismo tiempo que su investigación se ampliaba acometiendo encargos y trabajos de mayores dimensiones, Los dos hermanos no sólo se limitaron a crear para los museos y colecciones, organizaron numerosos talleres enseñando a niños, estudiantes, profesores y desempleados los secretos de su oficio extendiendo sus creaciones más allá de los canales establecidos, aún recuerdo haber jugado con sus cacharros en un novísimo Reina Sofía en el 86…