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_Sobre la percepción y la construcción de la identidad.

La construcción de la identidad de los lugares se va generando cuando varios individuos coinciden en una misma forma de conocer un territorio: un mismo resultado.  Su percepción se da tras una puesta en común de las diferentes formas de mirar el lugar, una reflexión sobre sus rasgos característicos y una filtración de los mismos. Es pues, un proceso lento, que involucra desde una sociedad o a la sociedad en conjunto, hasta el individuo, dependiendo de la magnitud y la importancia del territorio.

A gran escala, tiene mucho que ver la publicidad a la que se vea expuesto, y el grado en que el ser humano haya modificado sus cualidades para hacerlo más conocido y atractivo. Ejemplos de esta conducta son los paraísos ideales que vemos cada día en los escaparates de las agencias de viajes, que solo muestran el interior de un recinto idílico rodeado por una pobreza “oculta”.

También en esta categoría de identidad a gran escala encontramos las grandes ciudades o incluso países completos representados por sus iconos o por unas costumbres muy determinadas. Monumentos y estereotipos. Un conjunto escénico digno de teatro de primaria.

Sin embargo, estos son los métodos más eficaces para la proyección internacional: una o dos imágenes claras que se repiten en la mente, asociándoles un territorio. Aunque se reduzca la complejidad del mismo y se ignoren cualidades, lo que importa es la atracción al lugar, la continuación del mito. La confrontación entre lo global (o nuestra percepción de “lo global”) y lo local, genera un juego de contrastes que ayuda a la fijación de las características esenciales de ambos espacios.

 

A una escala media, la identidad de los lugares se percibe, más que a través de imágenes o palabras clave, a través del conocimiento del territorio con todas sus capas. Es la escala más completa y compartida de la percepción, ya que se trata de compartir opiniones y vivencias sobre un territorio frecuentado. Ejemplo de ello son los pueblos y ciudades, donde sus antiguos y actuales habitantes han ido experimentando los diferentes rincones, llenándolos con cierto tipo de actividad, lugares que ahora son reconocidos por eso mismo, o lugares que adquieren personalidad propia por sus características naturales. No es la mano del hombre la que otorga siempre la identidad, pero si es el hombre el que disfruta de la misma, y el que difunde su conocimiento y desarrollo.

Así, podemos ver como la historia marca el tono de la visión culturalista de un lugar; la sociología y la economía modifican la visión general de su sociedad característica; la ciencia y la filosofía organizan el modo de vida y la forma de actuar, y la técnica nos muestra el avance futuro. En su cruce con la arquitectura y el paisaje, tales ciencias creadas por el hombre, nos informan del impacto que las realidades contemporáneas están ejerciendo sobre espacios con una identidad ya definida y sobre cómo se desarrollará la misma en los próximos años.

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A pequeña escala, la construcción de la identidad del lugar se realiza de forma mucho más rápida, casi instantánea, pues se reduce a la sensación de un único individuo  y su puesta en común o no con su entorno más cercano. Se trata de espacios singulares que han adquirido una significación especial por cualquier circunstancia, influyendo incluso experiencias o emociones personales que modifiquen la visión del lugar, estados de ánimo, pequeños objetos que se hallan allí y capten nuestra atención o incluso el recuerdo de una historia que se produjo en aquel lugar. Es un tipo de percepción más fuerte y que genera una asociación e ideas menos clara que en la percepción a gran o media escala pero da paso a una vinculación emocional con el lugar, un aprecio.

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_Sobre el deseo de permanencia y la valoración

La identidad del lugar es una cosa que no se elige, surge por procesos que la mente individual de la persona no puede controlar, ya sea porque se trata de una identidad internacional dirigida por la mano del marketing que afecta a una gran masa;  porque se haya generado a través de los años debido a cierta actividad o porque haya surgido de un sentimiento vinculado a un lugar concreto. Por ello, así como la percepción y la construcción de la identidad se generan a diversas escalas, el deseo de permanencia y la valoración de las cualidades del lugar también.

Esta vez lo que prima es la pequeña escala, aunque menos compartida, sí mas valorada. La identidad del lugar va unida a la experiencia vital del individuo, y si sufriera un cambio sustancial o se destruyera, se quedaría marcado en el recuerdo. De ahí, las típicas historias que comienzan con un: “ yo me acuerdo cuando esto era…”o “antes aquí…”

A mediana escala se repite el proceso, pero de forma más general y con un cierto desapego.  Son lugares menos íntimos y especiales, por lo que su valoración se produce desde una perspectiva más externa. Sin embargo, se desea que permanezcan, por simple tradición o por temor al futuro: “más vale malo conocido que bueno por conocer”.  De ahí el miedo a las intervenciones en los cascos históricos o a las inversiones para la creación de infraestructuras que alteren el medio de forma sustancial, como es el caso de Granada. Se pueden llegar a crear movimientos sociales que reivindiquen la conservación, el cambio de cierta zona, o la mejora de sus condiciones. El espacio humanizado.

Sin embargo, es a gran escala, donde se generan unas reacciones más significativas. Aunque la escala de valoración sea más difusa, puesto que atañe a miles de personas, la visión del lugar, el deseo de visitarlo o el rechazo a cualquier acción que lo modifique viene marcada desde arriba. Lo que vemos es lo que conocemos y sobre ello opinamos. Si todos vemos lo mismo a través de los medios de comunicación, se pueden predecir reacciones parecidas. Por ejemplo, si algún día viéramos que la Torre Eiffel, las pirámides de Gizah , el Coliseo o el Empire State han sido destruidos, la sensación de pérdida sería la misma para cualquier persona pese a no haberlos experimentado personalmente. Hay lugares que debido al alto grado representativo que tienen son valorados a nivel mundial y siempre se desea su permanencia, aunque sólo sea por la posibilidad futura de ir a visitarlos. El “hacerse la foto” tan característico de la sociedad contemporánea mueve montañas.

Estudiando el tema sobre monumentos, y sin saber por dónde empezar en el análisis de un tema con tanta tradición, reflejo directo de la sociedad y cultura de cada época y cada lugar, me parecieron de gran interés y utilidad las reflexiones que Jean Baudrillard realiza en “Cultura y simulacro”. Una visión que hace hincapié en la representación en la que vivimos sumergidos, como objetos, que sobrepasa la propia representación del monumento, creado para tal finalidad.

Nosotros somos marionetas de un juego que se escapa a nuestras manos, somos moldeados en masa por otra masa, que intuimos pero no conocemos. Ni siquiera ellos lo hacen. Es decir, somos victimas y contribuyentes del modelo, tan desnaturalizado en nuestros días, tan integrado en la vida cotidiana.

Según Jean Baudrillard, la sociedad contemporánea se rige por un sistema basado en la simulación. Ésta no corresponde a una referencia, a una sustancia, sino que “es la generación por los modelos de algo real sin origen ni realidad: lo HIPERREAL”.

Es decir, el simulacro precede: ya no podemos hablar de relacionarnos con la realidad misma, sino con el conjunto de representaciones que pasan por realidad, el conjunto de imágenes.

Las imágenes han pasado por varias fases, hasta llegar a la actual

1. son el reflejo de una realidad profunda, desnaturalizada

2. enmascaran la ausencia de realidad profunda

3. no tienen nada que ver con ningún tipo de realidad, son ya su propio y puro simulacro. De ahí el poder mortífero de las imágenes, asesinas de lo real, que bajo el pretexto de salvar el original, las cosas aparecen dobladas por su propia escenificación, mejor aún, más sonrientes, más auténticas

Así generan una hiper-realidad: las representaciones son para nosotros más reales que lo real. Y por ellos las demandamos. Pedimos mediaciones en vez de relaciones directas:

_Respecto a la vida pública

La vida pública se ha transformado en un ámbito donde la persona puede escapar a las cargas de la vida familiar mediante unas experiencias asociadas a otras personas que siempre serán extraños…

Preferimos las relaciones a través de Internet que las reales

Preferimos realizar nuestros sueños a través de personajes de la pequeña o gran pantalla, sufrimos con ellos y forman parte de muchas de nuestras conversaciones. Los seguimos, marcan la moda, el estilo de vida a seguir, el canon de belleza…

¿Pero preferimos vivir en un circo? ¿Un teatro en el que los actores se creen tanto su papel que adquieran esa identidad? “Ya no son más espejo del ser y de las apariencias, de lo real y de su concepto: es la verdadera dimensión”

Es la sociedad del espectáculo, donde los medios de comunicación disuelven nuestro presente con las ocurrencias del último estelar televisivo, que ya ni siquiera debe ser una celebridad, sino un “simple mortal” captado por el ojo de la tele-realidad, caso que exalta lo insignificante, caso que produce el mayor placer a la masa, al verse totalmente reflejados, “representados” en ese individuo.

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Pese a todo, incluso la personalidad de las celebridades esta sujeta a los procesos de obsolescencia y caducidad, consecuencia de su multiplicación y de la aceleración en la rotación. El exceso de imágenes, el entusiasmo pasajero, determinan que cada vez haya más, pero más impersonales.

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Incluso a política se ha movido a la gran pantalla y ha violado así la fe pública, creando las condiciones para su desprestigio. Nuestra vida cotidiana esta así signada por las continuas disputas entre partidos, escándalos, y por una macroeconomía que escapa a nuestro conocimiento, marcada por un aumento de abusivas relaciones mercantiles y, tristemente, una significativa disminución de las relaciones interpersonales sin fines de lucro.

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_Respecto al consumo básico

Maś allá de la sociedad del espectáculo y el imperio de lo efímero se instala la la “norma de consumo” en el plano de las necesidades sociales, también gobernadas por dos mercancías básicas: la vivienda estandarizada, lugar privilegiado de consumo, y el automóvil, para la separación entre el hogar y el sitio de trabajo. La producción masiva y la adquisición de casa+coche exige una socialización de las finanzas, con “nuevas facilidades de crédito”.

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_Respecto al consumo general: caducidad, acumulación y derroche

Básicamente, convencer al consumidor que necesita un producto nuevo antes que el que ya tiene agote su vida útil y funcionalidades. Cada vez hay más variedad, el objeto se complica y se llena de detalles superfluos y juega con significaciones que superan sus funciones primarias. De ahí las artes del marketing. Los aspectos ideológicos del consumo rebasan los límites de la organización política para instalarse en el inconsciente colectivo y los usos rituales de una población: la sacralización de sus productos más emblemáticos – Apple, Coca Cola,  Mac Donald’s…

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La vertiente sentimental y poética del diseño se centra en la apelación a la memoria emotiva. La gente aceptará más fácilmente algo nuevo si reconocen en ello algo que surge orgánicamente del pasado: “lo real es producido a partir de células miniaturizadas, de matrices y de memorias y a partir de ahí puede ser reproducido un número indefinido de veces”.

_Respecto a la participación en el proceso

En definitiva, el individuo se ve obligado a elegir permanentemente, a tomar la iniciativa, a informarse, a probarse, a permanecer joven, a deliberar acerca de los actos más sencillos. El consumo obliga a hacerse cargo de sí mismo, nos hace responsables, se trata así de un sistema de participación ineludible

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_Respecto a la recreación del mundo

El mundo, al final, se reduce a una recreación de lo que pudo ser,” un modelo perfecto de todos los órdenes de simulacros entremezclados”, una Disneylandia, donde se escenifican los placeres y contrariedades. Creada para ocultar que es el país «real» y así salvar el principio de realidad.

_Respecto a las artes. Aplicación a la arquitectura. Reflexiones: monumentos.

La lectura de este ensayo y el crítico punto de vista de Baudrillard me ha hecho preguntarme el papel de esta concepción en las artes, reflejo de las percepciones de cada individuo.

Puesto que disimular es fingir no tener lo que se tiene y simular es fingir tener lo que no se tiene (presencia vs ausencia) y puesto que todo se puede simular, ¿qué sentido tienen las ciencias dedicadas a lo real?¿Qué hay del arte, cuya principal función es representar: se trata de la ciencia más verdadera en el mundo del simulacro?

¿En qué afecta esto a la arquitectura?¿Creamos un mundo real o nos limitamos a continuar una representación? ¿Construimos una escenografía para el teatro del mundo?

¿Cómo sería el monumento que reflejase la situación de hiper-realidad en la que nos encontramos inmersos? ¿Sería algo siquiera tangible?¿Tal vez una acumulación de objetos inservibles o superfluos? ¿Una colección de los rostros que aparentemente dominan el mundo? ¿Imágenes de marca? ¿Una protesta en masa? ¿Un simple espacio vacío que evoque la banalidad, el vacío de realidad primigenia?

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_Conclusión

“Seguimos en el mismo sitio y no encontramos

salida: no sabemos guiar el cortejo fúnebre

de lo real, del poder, de lo social mismo, implicado

también en la depresión en que nos agitamos”.

J.B.

Una cualidad esencial de la Arquitectura es que trasciende el papel. Todo el esfuerzo que llevamos a cabo a la hora de proyectar a través de reflexiones, bocetos o lecturas se verá reflejado directamente en la realidad, materialmente. Afectará directamente a la vida de muchas personas y por ello cargamos con mucha responsabilidad.

En los planos no hay líneas con diferentes grosores sino capuchinas, UPNs, paneles de madera contrachapada, perfiles tubulares de aluminio, cerámicas, redondos del 16,  telas… Hay texturas rugosas, colores vivos, reflejos suaves.

Unidos unos pocos junto con el entorno, la luz y las personas que los habiten darán lugar a espacios que buscarán tener las cualidades del fin al que están destinados. No obstante, no solo se trabaja con lo físico, sino con ideas más conceptuales que también repercuten profundamente en la calidad de los espacios.

Parece lógico pensar que es necesario tocar la materia con la que vamos a desarrollar nuestro trabajo. Sentir el tacto en nuestras dedos de aquello que dibujamos en las planimetrías nos sirve para idear mejor.

Por tanto, puede funcionar bien introducir en una Escuela de Arquitectura materiales con los que los estudiantes experimentemos y ejercitemos la creatividad con nuestras propias manos.

Antonio Rivas G.

Las calles no son solo lugares de paso, sino de encuentro. Son el escaparate del alma de la ciudad. Por eso no hay nada más triste que una acera vacía, aunque esté llena de turistas.En ocasiones incluso se convierten en el grito dibujado de unos artistas callejeros:

Pero, ¿para qué sirve leer y pensar acerca de todo esto?¿qué tiene que ver con la arquitectura?¿es pura abstracción inútil?

  • Sirve para salir de la pompa aislada del mundo de una arquitectura alejada de las personas. Antes que arquitectos, somos habitantes de un planeta con problemas con cierto poder para cambiarlo.
  • Entender mejor la ciudad, cómo funciona, conocer sus habitantes a fondo hace que todo aquello que proyectemos no esté falto de sensibilidad.
  • No. Pensar en los problemas de la gente real abre nuestra mente a reflexionar acerca de soluciones que están en nuestra mano

Fuentes de las fotografías:

Baknsy   Sam 3   Niño de las pinturas

ESPACIOS, TRAYECTOS Y SU DETERMINACION

INTRODUCCION

 

Reflexionando se me han planteado unas preguntas:

¿Realmente vivimos la ciudad?…; ¿nos integramos en ella?…; o ¿simplemente la recorremos como un trayecto que hay que atravesar para llegar de un punto de partida a otro de llegada?

Estaremos de acuerdo que en numerosas ocasiones, yo al menos, me veo avocado a inclinarme por la opción del medio para llegar del punto A al punto B.

Es en cierto modo es una tesitura un tanto “triste”, si se me permite la expresión. Por eso quiero aquí plantar diversas consideraciones para poner de manifiesto esto y ver de qué modo podemos abarcar la situación.

Debemos tener en cuenta que el modo de habitar la ciudad ha cambiado y asumir que existe una dimensión en los espacios que habitamos, como individuos particulares y por otro lado, la certeza de cómo un número cada vez mayor de la población mundial comparte el modo de vida urbano y es la conjunción de estas dos premisas lo nos lleva a la necesidad de plantear preguntas sobre cómo se experimenta, de cómo se vive la ciudad en la actualidad.

La ciudad, los espacios que la componen, son relativamente estables en un tiempo determinado pero en la sociedad actual debemos considerar a la ciudad como un fenómeno dinámico en cierto modo, la ciudad entendida como un lugar, un espacio de constantes flujos, intercambios y experiencias, en oposición a un lugar de permanencias.

Como un conjunto de todas las conexiones posibles entre “puntos de partida” y “destinos”. Alternativas al trayecto rápido y costumbrista planteado anteriormente.

Es posible considerar a la ciudad como un espacio urbano en el que todo habitante está dándole sentido, porque en un primer lugar, las acciones cotidianas en el entorno configuran relaciones entre el yo y la naturaleza alrededor de un lugar tal y como lo percibimos (las percepciones individuales).

Por otro lado como sociedad o colectivo tenemos que pensar teóricamente sobre el espacio, el poder construir espacios que funcionen para organizar nuestra vida en la ciudad. Aquí es donde entra la arquitectura como disciplina, se nos plantea el ejercicio de la arquitectura como el desarrollo de una práctica que debe darle significado al entorno  de las personas, transformando el espacio y acomodándolo para ellas.

Hoy en día es más común que pensemos en el espacio como un conjunto de relaciones, a que lo pensemos como una dimensión abstracta.

No solamente pensamos el espacio como un conjunto de emplazamientos, sino que efectivamente vivimos en este.

Dicho de otra manera, no vivimos en una especie de vacío, en el interior del cual podrían situarse individuos y cosas. Vivimos en un conjunto de relaciones que definen emplazamientos.

 

 ESPACIOS

El mundo ha cambiado y con ello la percepción de los espacios: en el pasado, las plazas eran lugares donde se efectuaba uno de los mayores esfuerzos sociales para dotar a las ciudades con espacios representativos, para los que se procuraba la mayor calidad estética y formal. Las calles, plazas, parques y otros espacios urbanos son una parte fundamental para la celebración colectiva de la vida en las ciudades. En esos lugares de todos nos encontramos con los otros. De lo que vemos que los espacios o lugares en si son tan necesarios como importantes, entonces donde esta el cambio, por qué no todos los espacios funcionan como antes, por qué si antes eran tan necesarios para la vida social y colectiva, en muchos casos pasamos por ellos de paso. En realidad la interpretación del espacio no ha cambiado como ente físico sino las actividades propuestas o a proponer por el mismo pasajero.

Las necesidades han cambiado ya no nos basta con un lugar de conversación y contacto con tus iguales, la realidad es que el equipamiento de los espacios vira cada vez más hacia un equipamiento urbano en el cual las actividades queden más libres y arbitrarias. No al encasillamiento de en determinado lugar se realiza tal actividad, el aquí esto y el allí aquello por que está preparado para eso.

Es aquí donde reside principal punto del fracaso de los espacios urbanos en pensar que todas las personas se van a comportar de un modo determinado y ya más utópico si cabe es que todos se van a comportar del mismo modo y del modo que hemos previsto.

Entonces entramos en una paradoja si no podemos definir el espacio porque no conocemos que lo van a usar los posibles usuarios, cada uno de un modo y por otro lado los espacios definidos demasiado no son usados por ser inhóspitos, fríos e impersonales; que podemos hacer.

Dar las oportunidades de que el usuario determine su propio espacio, dándole los medios para ello y ofreciéndole las posibilidades potenciales que tienen los espacios a su alrededor. No determinando cada lugar a un uso o localización determinada dentro de este.

 

 CONCLUSION

Si reconocemos la importancia de la reflexión acerca del espacio, y de las maneras en las que lo experimentamos , no habitamos porque podamos antes construir, construimos porque hemos antes habitado. Pero, el reconocimiento de estas relaciones plantea cuestiones acerca de cómo la arquitectura actual hace concreto el espacio.

Pedro_Antonio_Martínez_Molina

La presencia del agua en el paisaje

 

La presencia del agua en el paisaje.

Muchas veces, la idea del agua participa a la imagen de un paisaje hermoso. En efecto, no hay mejor imagen en la mente de la gente que los paisajes de borde de mar. Para las ciudades que desgraciadamente no dan al mar, ellas se construyen entorno a un rio. El agua es esencial en una ciudad. En efecto, esta permite no sino de mejorar el paisaje  sino también de traer frescor. En la antigüedad, la primera razón para instalarse al lado de un rio estaba la facilidad de comunicación entre las ciudades por barco. Hoy en dia, este lado ha completamente desaparecido para dar la prioridad de comunicación a la carretera.

En las ciudades del Sur, el agua es muy importante y asi son las ciudades donde encontramos el mas uso de esta. Las fuentes no solo son decorativas sino también llegan a insuflar un aire mas fresco.

El problema actual es que se gasta demasiado el agua en proyectos paisajísticos. Por ejemplo, el parque de las ciencias de Santiago Calatrava en Valencia. Aquí hay milliones de litros de agua clara, que sirven solamente a destacar los edificios para que parecen islas. Esta agua que no se puede tocar sin ganar una multa me parece excesivo. Hoy en dia, los arquitectos abusan del agua en su proyecto. Sobre todo en este caso, el agua es solamente visible. Ahora bien, el propio de una buena arquitectura es de poder practicarla sin limites.

Ademas, el agua empeza a ser un recurso natural contado. Todos en el mundo no pueden acceder a esta. La pregunta es: debemos seguir utilizando el agua en los proyectos paisajísticos?

Pienso que esta debe ser utilizada con moderación, en efecto con el calor, no se puede vivir sin un entorno de agua. A lo mejor, si se trata únicamente de una meta de frescor, se puede usar un sistema de agua cerrado en el fin de reutilizar esta agua.